Procedimientos menos invasivos

Durante el año 2008, de todos los procedimientos estéticos realizados, el 90% correspondieron a procedimientos mínimamente invasivos. Estos se refieren a técnicas que corrigen defectos con incisiones muy pequeñas o sin incisiones, reduciendo así el tiempo de estadía hospitalaria, los costos, y el período de recuperación.
Entre los métodos preferidos por los pacientes, se destaca el uso de la toxina botulínica (Botox®, Dyspor®, Myobloc®), que inyectada en ciertos músculos de la expresión facial los paraliza temporalmente (6 a 8 meses). Esto evita que se marquen las arrugas de la frente, labios, contorno de ojos, etc.
Otra opción es rellenar los surcos provocados por el envejecimiento (ej. Los que enmarcan los labios y el mentón). El relleno utilizado puede ser grasa extraída del propio paciente, o sustancias como el colágeno y el ácido hialurónico (Juvederm®, Reviderm®, Restylane®, Perlane®).
Para levantar la piel que ha perdido elasticidad por el proceso del envejecimiento pueden usarse distintos tipos de hilos tensores, los que se colocan con anestesia local. Estos ayudan a elevar las cejas, las mejillas, las bolsas bajo la mandíbula, y el cuello.
Y por último, para atenuar las arrugas finas existen varias técnicas: Las llamadas “resurfacing” (dermoabrasión, láser, radiofrecuencia) y los “peelings” (mediante la utilización de fenol, ácido triclorácetico (TCA), Alfahidroxiácidos (AHA) como el ácido glicólico y el ácido retinóico, que eliminan las capas más superficiales de la piel, forzando una regeneración que le dará mayor grosor y calidad.